miércoles, 28 de diciembre de 2011

Comer fuera

El consumo interno ha caído en nuestro país. Eso en un país si apenas industria, sin innovación ni tecnología en donde hemos vivido durante décadas del ladrillo y del turismo es algo grave, muy grave. La gente no sale a la calle a consumir, el paro, la precariedad laboral y los sueldos bajos hacen que los ciudadanos de a pie consuman menos, y cuando consumen lo hacen mirando muy bien donde y que. Uno de los sectores mas afectados, es por supuesto el hostelero. Son vacas flacas para bares, pubs y restaurantes y en buena parte es por culpa de los mismos hosteleros que son incapaces de adaptarse a los nuevos tiempos e insisten en intentar sangrar a los pocos clientes que tienen con precios abusivos y raciones escasas.

Ayer sin ir mas lejos salimos en el Plaza Mayor. Centro de ocio que desde hace un par de años va de capa caída en lo que a hostelería se refiere, la parte de las tiendas de ropa parece que funciona mas o menos bien, pero los bares y restaurantes las están pasando canutas y francamente no me extraña. Comimos en un local llamado la Sartén de la Abuela, los precios ni caros ni baratos, las raciones normales. Nos gastamos entre tres con un postre y cafés 51 euros, que no está mal. Pero cual fue mi desconcierto cuando al traerme la cuenta veo que nos cobran los cubiertos, 2.25 euros de cubiertos. Madre mía, ¿significa eso que puedo llevarme los platos a mi casa? Si es así no me importa que me los cobren, aunque no van con mi vajilla, pero bueno, tres platos, tenedores y cuchillos por 2.25 no está mal. Pero no, resulta que los vuelven a lavar (presumiblemente) y se los ponen al siguiente cliente. Francamente me parece un abuso, y no son ya los dos euros y pico de sobre coste que en ningún momento avisan, no... dos euros arriba o abajo ni me van a hacer mas rico ni mas pobre. Lo que me duele es el abuso, vamos a ver, que me estáis cobrando 1.90 por un botellín de coca cola, casi cinco euros por una rebanada de pan con aceite, tomate y tres trocitos de solomillo, seis euros por una ensalada de tomate... creo que el coste del "cubierto" va mas que cubierto(ejem) con el precio de la comida. Es, me parece a mi un intento mas de la hostelería malagueña para sangrar a los pocos clientes que les quedan.
Ojo, que se que Málaga, o España no es el único país del mundo en adoptar tan nefasta costumbre, pero es que resulta que al menos en nuestro país los margenes de beneficios de la hostelería ronda el 300% del costo, en algunos casos llegando hasta el 500% de beneficio, lo cual para mi indica que tienen los restauradores un margen mas que suficiente para encima tener que realizar cargos "fantasma". Es evidente que no volveré a la Sartén de la Abuela, ni a ningún otro lugar cuya política de empresa sea sangrar al comensal, en lugar de ofrecer un precio justo para obtener un beneficio razonable. Ojo, que entiendo que las cosas van mal para ellos, pero peor van a ir si siguen por este camino. Estoy seguro de que muchos como yo adoptan posturas similares, pagar lo justo por el servicio y la comida ofrecida.

Y es que no nos enteramos, en tiempos de crisis la solución no es cobrar mas para cubrir a los que han dejado de consumir, la solución es incentivar a los posibles clientes a ir, a repetir,a salir. Y eso no se consigue cobrando 1.50 por un café, dos euros por una caña, el pan que no has pedido, los cubiertos usados o la botella de ballantines entera con el primer cubata. Eso se consigue ofreciendo al cliente respeto y no tratarlo como si fuera gilipollas.





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